Resistencia de insectos

La resistencia de insectos es el resultado de la selección de individuos que presentan algún cambio que les permite sobrevivir a una sustancia que antes los mataba. El uso repetido de proteínas Bt o insecticidas químicos para el control de una plaga ejerce una alta presión de selección y acaba seleccionando individuos resistentes en las poblaciones que se quiere controlar. Al sobrevivir y reproducirse entre ellos, los individuos resistentes transmiten la resistencia a su descendencia, aumentando la proporción de individuos resistentes. Cuanto mayor sea la presión de selección, más rápido se volverá la resistencia una característica predominante en la población.

La resistencia no es un fenómeno nuevo ni exclusivo de las tecnologías para el control de insectos, también ocurre con las malezas y los herbicidas, las bacterias y los antibióticos y cualquier práctica de control que se repita en el tiempo sobre un organismo blanco.

El desarrollo de resistencia en insectos es una preocupación importante para todos los actores de la cadena, quienes deben considerar el manejo de la misma desde el momento de la siembra. Los principales factores que inciden en la selección y prevalencia de resistencia son:

  • Alta presión de selección: dada por el uso repetido del mismo modo de acción insecticida o proteína Bt y la falta de uso de refugio en una porción del lote.
  • Alta tasa reproductiva de la plaga: insectos que se reproducen más rápido generan mayor número de generaciones por año. Esto les otorga mayor probabilidad de que evolucionen mutantes resistentes.
  • No cortar el ciclo de la plaga: el monocultivo y la permanencia en el lote de rastrojo y malezas donde puedan sobrevivir insectos impiden romper el ciclo de vida de las plagas, favoreciendo la acumulación de individuos resistentes.
  • Gran cantidad de larvas en estadios avanzados: las proteínas Bt actúan más eficientemente en los primeros estadios larvales; por lo que a mayor tamaño de larva menor es el control.

Estos conceptos dieron origen a las recomendaciones de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) para cultivos Bt, impulsadas por todas las empresas socias de ASA. Las recomendaciones se refieren al manejo y gestión responsable de la tecnología, con el objetivo de retrasar la evolución de resistencia y permitir aprovechar al máximo sus beneficios.